Quiero compartir con ustedes algo muy especial sobre Vater Unser.
Para mí, esta canción nace desde lo más profundo: del cuerpo, la mente y el espíritu. Es una oración que ha unido a la humanidad por siglos, y para mí, es un camino firme que recorro cada día.

Desde que era niña, en la habitación de mi mamá, la música y las palabras fueron mi refugio. Recuerdo bailar frente a un espejo gigante, mirando al cielo, con el corazón lleno de emociones. Hablaba con mi Padre Celestial a través del canto, improvisando frases, y siempre, al final, terminaba orando el Padre Nuestro.

Esa conexión entre padre e hija, ese diálogo sagrado, es algo que llevo conmigo desde que tengo memoria. Creo que fue a los seis años cuando realmente lo sentí, y hasta hoy sigue siendo el motor que inspira mi arte y mi vida.

Mi proceso musical de Vater Unser

Comenzó con una emoción… un susurro del alma.

Para mí, componer es como bailar con lo invisible: primero llega el estado de ánimo, luego la emoción crece, y de pronto… aparece la melodía.

A veces la semilla nace mucho antes, en un momento que parece simple, pero que guarda un propósito.

Soy una mujer espiritual. El Padre Nuestro siempre ha sido parte de mí.

Te cuento con honestidad: soy muy espiritual.
Siento una conexión profunda con el Padre Nuestro, es una oración que me atraviesa, que me alinea, que me eleva.
Y en casa, entre risas y charlas llenas de humor con mis hijos y mi esposo —porque sí, nuestras conversaciones son básicamente comedia con corazón— un día les dije:
“¡Tenemos que aprender el Padre Nuestro en alemán!”
Me miraron raro y preguntaron: ¿Por qué?
Y yo les dije, sin filtro:
“Porque ahora necesitamos euros, no dólares” — ¡y explotamos de risa!

Pero como todo en la vida… esa broma encendió una llama.
En nuestra próxima “reunión dominical”, mis hijos me sorprendieron: me imprimieron el Vater Unser.
Fue amor a primera vista.
Lo primero que aprendí en alemán fue esa oración.
La practiqué, la pronuncié con el corazón… y cuando lo canté, sentí que me abrazaba el alma. Me lo aceptaron como canción.
Ahí lo supe: mi proyecto debía comenzar con el Padre Nuestro en alemán, en versión pop.
Y así nació “VATER UNSER”.
Con fe, con arte… y con una carcajada de esas que solo pueden nacer en familia.

¿En qué se inspira?

En la Tierra… en su voz profunda que canta en el viento, en su baile eterno de estaciones.
Me inspiro en los recuerdos que guardan brillo de cristal, en las vivencias que no se olvidan, solo se transforman.
Soy una coleccionista de momentos, aprendizajes y frases que tienen alma.
Abrazo el pasado con un swing vintage, como un vinilo viejo que aún suena claro —porque lo antiguo también enseña.
Y cada día, con el corazón abierto y los pies sibre la tierra, sigo bailando lambada con la vida…
porque ser eterna aprendiz es mi forma favorita de amar el mundo 🌍🌎🌏

Vater Unser